Todo lo que creías saber sobre el autismo (y probablemente no era cierto).


El autismo ha estado rodeado de desinformación y estereotipos que no solo confunden, generan culpa e incomprensión.

Repasamos las falsas creencias más extendidas sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) a la luz de la evidencia científica actual, como primer paso para derribar los mitos que aún damos por sentados.

1. «El autismo aparece porque los padres no han sabido educar a su hijo»

Durante buena parte del siglo XX se llegó a defender que el autismo era consecuencia de una crianza fría y deficiente. Esta hipótesis, conocida popularmente como la teoría de las «madres nevera», marcó a miles de familias, que durante años convivieron con un sentimiento injusto de culpa.

Hoy la evidencia científica afirma que esa teoría está completamente descartada.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo con una importante base biológica. Aunque se sigue estudiando la interacción entre la biología y el ambiente durante el embarazo y las primeras etapas del desarrollo, no existe ninguna evidencia que relacione el estilo de crianza, el afecto familiar con la aparición del autismo.

2. «Todos los niños con autismo tienen una inteligencia extraordinaria»

El cine y la televisión  han convertido casos muy excepcionales —con películas icónicas como Rain Man— en los rostros más conocidos del autismo. El resultado refleja la idea popular de creer que todas las personas autistas poseen un talento prodigioso o habilidades de «genio».

Aunque sí es cierto que algunas personas desarrollan capacidades muy llamativas en áreas concretas (como la memoria, la música, el cálculo…), representan una minoría dentro del espectro. Muchas otras tienen un desarrollo intelectual dentro de la media y algunas presentan discapacidad intelectual o necesitan apoyos significativos en su vida diaria. El espectro es amplio y diverso.

3. «No habla porque no quiere»

Tendemos a pensar que hablar es la única manera de comunicarse, y cuando alguien no utiliza el lenguaje oral, se asume que esa persona no tiene interés en relacionarse. En el autismo, esa conclusión suele ser equivocada. Las dificultades en la comunicación forman parte de las características de este trastorno:

        • Algunas personas desarrollan un lenguaje oral fluido.
        • Otras necesitan apoyarse en gestos, pictogramas o dispositivos electrónicos (Sistemas Alternativos y Aumentativos de Comunicación) para hacerse entender.

 

En su mundo personal, la capacidad para comprender lo que ocurre a su alrededor es muy superior a la capacidad para expresarlo con palabras. Esto no significa que no quiera socializar. De hecho, muchas desean expresar lo que sienten, pedir ayuda y compartir intereses o responder a quienes les rodean, simplemente, no siempre lo pueden hacerlo mediante la voz.

 

 

4. «El autismo tiene cura»

El autismo no tiene cura por una razón sencilla: no es una enfermedad. Forma parte de la diversidad del neurodesarrollo de la persona y no existe ninguna intervención ni fármaco capaz de hacerlo desaparecer.

Lo que sí demuestra de forma sólida la evidencia médica reciente es que una atención temprana, individualizada y basada en la evidencia marca una diferencia crítica. Este acompañamiento favorece el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, mejora la autonomía y contribuye a una mejor calidad de vida a lo largo de todo el ciclo vital.

 

5. «Cada vez hay más autismo porque algo lo está provocando»

El aumento de diagnósticos en los últimos años suele interpretarse con frecuencia como una prueba de que el autismo está creciendo de forma alarmante o epidémica.

Sin embargo, los consensos científicos actuales aclaran que la mayor parte de este incremento se debe a:

        • La ampliación y precisión de los criterios diagnósticos.
        • Una mayor sensibilización social, educativa y médica.
        • Mejores herramientas de cribado y detección precoz.
        • Una mayor capacidad para identificar el autismo en perfiles que antes pasaban desapercibidos, como muchas niñas y mujeres o personas con necesidades de apoyo más leves.

Esto no significa que el autismo «esté apareciendo» ahora con más frecuencia, sino que hoy la ciencia y la medicina son mucho mejores detectándolo y reconociéndolo.

Cuando dejamos a un lado los mitos y nos acercamos al autismo desde el conocimiento y la comprensión, es mucho más fácil ver lo verdaderamente importante: no el diagnóstico, sino a la persona que hay detrás de él.

Fuente científica de referencia:

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Este contenido es informativo. Blue Route proporciona apoyo informativo y screening preliminar basado en la información facilitada por la familia. No constituye diagnóstico médico ni reemplaza la valoración profesional.

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