Cada vez conocemos mejor la conexión entre lo que comemos y las bacterias que lo habitan. ¿Qué nos dice la investigación cuando hablamos de TEA?
La hora de la comida puede convertirse en un auténtico reto. No todos los peques aceptan con facilidad alimentos nuevos. Estas dificultades no suelen deberse a una falta de interés por comer y en muchos casos están relacionadas con la sensibilidad sensorial propia del TEA. Una textura demasiado blanda o un olor intenso, pueden hacer que un peque rechace una comida que, desde el punto de vista nutricional, sería adecuada.
¿Qué es la microbiota intestinal?
En nuestro intestino viven billones de microorganismos, principalmente bacterias, que forman lo que conocemos como microbiota intestinal. Lejos de ser perjudiciales, muchas de estas bacterias cumplen funciones importantes en nuestro organismo, por ejemplo, participan en la digestión de algunos alimentos y contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmunitario. La composición de esta microbiota cambia a lo largo de la vida y puede verse influida por la alimentación. Precisamente por ello, en los últimos años ha despertado un gran interés estudiar cuál podría ser su papel en diferentes enfermedades y condiciones del neurodesarrollo, entre ellas el TEA.
Un estudio reciente observó que los peques con una alimentación de menor calidad también presentaban una mayor frecuencia de problemas gastrointestinales y una mayor presencia de algunas características asociadas al autismo. Esto no significa que una alimentación menos saludable provoque autismo, sino que parecen estar relacionados entre sí. Otro de los hallazgos más interesantes fue la conexión entre la alimentación, la microbiota intestinal y la salud digestiva.
¿Sabías que...?
Los problemas gastrointestinales, como el estreñimiento, son significativamente más frecuentes en personas con TEA que en la población general. Por este motivo, los profesionales recomiendan incluir la salud digestiva dentro de la valoración integral del bienestar infantil y no considerarla un aspecto independiente del resto del desarrollo.
Prestar atención a los alimentos que acepta o rechaza, la variedad de su dieta, sus hábitos intestinales o la presencia de molestias digestivas, son aspectos que ayudan a comprender mejor su bienestar y sus necesidades.

¿Significa esto que existe una “dieta para el autismo”?
La investigación actual no demuestra que exista una dieta específica para el autismo, ni que determinados alimentos deban eliminarse o incluirse de forma radical. Cada peque presenta unas necesidades diferentes, condicionadas por sus preferencias alimentarias, sus características sensoriales o la presencia de molestias gastrointestinales.
Se invita por tanto a considerar la alimentación como una pieza más del desarrollo infantil.
Fuente científica de referencia:
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- Yap, C. X., Henders, A. K., Alvares, G. A., Wood, D. L. A., Krause, L., Tyson, G. W., Restuadi, R., Wallace, L., Foong, Y. H., Bolton, K. A., Bird, A. R., McConville, M. J., Morrison, M., Hansbro, P. M., Wagner, M., Holmes, A., & Wray, N. R. (2021). Autism-related dietary preferences mediate autism–gut microbiome associations. Cell, 184,(24). https://doi.org/10.1016/j.cell.2021.10.015
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Blue Route es una herramienta de apoyo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. La información de este artículo se basa en investigaciones científicas y no constituye una recomendación médica individual.